Esto No Es Un Blog
15 diciembre
 
Increíble, pero mentira
Sé que esto puede resultar difícil de creer, pero las arañas que hay en mi casa tienen sólo siete patas. Bueno, algunas de ellas. Ignoro si se trata de una rara mutación genética, o si resulta que la Liga de Arañas Tullidas del Noroeste han decidido adoptar mi casa como lugar de encuentro para sus sesiones de terapia grupal. En cualquier caso, a lo largo de los años he podido inspeccionar un número nada despreciable de especímenes arácnidos que mostraban claramente esta peculiaridad. (¿Qué? ¿Que a lo mejor es la misma, que va paseándose por toda la casa? No creo, ¿no? Ya serían ganas de joder. Además, ¿cómo va a andar tanto, si está coja?)

Últimamente no se ven muchas, ni de siete ni de ocho patas, lo cual es una desgracia. Nos habrían venido muy bien para frenar a la Asociación Nacional de Hormigas Bulímicas, que han decidido celebrar su último simposio en nuestra casa.

Otro día hablaré de la tal asociación. Es cosa de poca broma, ojo.

 
To blog, or not to blog (that is...)
"Aquí la única forma de ser original es no tener un blog". Esto, o algo muy parecido, le decía yo a mi amiga Cristina hace tiempo, mientras contemplábamos la creciente lista de "otras vidas" que adorna la columna derecha de su blog personal.

En cuanto a mi, que no me rijo precisamente por las modas, la idea de contar mis sucedidos, ocurrencias y neuras públicamente para uso y disfrute del género humano no acababa de atraerme. Para empezar, la mayoría de los blogs que he visto no suelen interesarme mucho. Muchos relatan acontecimientos más o menos rutinarios de la vida de un individuo, con por lo general poca gracia y aún menos relevancia. Otros son almacenes de links y poco más. Y otros son almacenes de... nada, porque sus propietarios los han creado y, casi inmediatamente, olvidado. Juro que algunos parecen querer matarte de aburrimiento activamente, como si quisieran hacerte pagar por un oscuro crimen que no recuerdas. Aunque para todo hay excepciones, y a veces, medias excepciones, según a quién corresponda el turno de escribir en esos extraños diunviratos que se forman por ahí.

Los blogs no son, entonces, objeto de mi devoción.

"En ese caso, ¿por qué empezar uno?", pregunta alguien entre el público.

No lo hago. ¿Es que no está bien claro el título? ¡Esto No Es Un Blog!

"¿Y qué coño es entonces?"

¡Un no-blog!

"..."

Una vez que uno ha decidido empezar un blog, perdón, un no-blog, está el problema de sobre qué escribir. A mi no me gusta que me aburran, y tampoco deseo yo aburrir a nadie. Dado que los acontecimientos de mi vida cotidiana no me interesan casi ni a mi, supongo que será bueno restringirme tan sólo a las cosas que pasan por mi cabeza. O... no, pensándolo bien, esas no; estoy seguro de que algunas de ellas violarían algunos artículos del código penal si se pusieran por escrito. Hablaré mejor sobre... sobre... ehmm... hmm... mm. Bueno. Ya decidiré sobre qué hablo. Pero no debéis inquietaros, mi amado público, porque sea lo que sea, vosotros seréis los primeros en saberlo. Los dos. O tres.

Eso sí, no vayáis a haceros muchas ilusiones. Porque ante todo, debéis recordar que Esto No Es Un Blog.

... Pero Yo Sí Soy Un Vago.



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